La paradoja del vending

Encuentra las 5 diferencias… si puedes
En torno al vending existe una percepción negativa profundamente arraigada.
Para parte de la administración y de la opinión pública, las máquinas vending están automáticamente asociadas a productos poco saludables.
Pero ¿y si el problema no fuera el producto?
El mismo producto, distinto juicio
Aquí es donde aparece la paradoja del vending:
un mismo producto es considerado “aceptable” cuando se compra en un bar, un supermercado o una tienda…
pero se convierte en “poco saludable” cuando se adquiere en una máquina vending.
La marca es la misma.
La composición es la misma.
El valor nutricional es el mismo.
Lo único que cambia es el canal.
Entonces la pregunta es inevitable:
¿es menos saludable el producto… o simplemente cambia el lugar donde lo compras?
Doble moral en el consumo
Vivimos una clara doble moral como consumidores.
No juzgamos lo que comemos, sino desde dónde lo compramos.
Sin embargo, la realidad es sencilla y verificable:
los productos que encontramos en las máquinas vending son exactamente los mismos que están presentes en otros canales de venta tradicionales. No existen productos exclusivos del vending.
El canal no decide por ti
A través de distintas acciones sociales, experimentos reales y comparativas directas, hemos comprobado algo fundamental:
las personas eligen libremente lo que consumen.
Cuando se ofrece la misma opción —ya sea en una máquina vending o en un establecimiento— la decisión no cambia.
Porque el canal no educa ni deseduca.
La decisión siempre es del consumidor.
Encuentra las 5 diferencias
Esta campaña nace para poner sobre la mesa una evidencia incuestionable:
- Mismo producto
- Misma marca
- Misma composición
- Mismo valor nutricional
- Distinto canal
Cinco elementos idénticos. Una sola diferencia.
Cambiar la conversación
Desde ANEDA defendemos un enfoque honesto, realista y basado en hechos.
Nuestro objetivo es claro:
equiparar el vending a cualquier otro canal de venta y acabar con prejuicios que no se sostienen en la realidad.
Porque juzgar un producto por el lugar donde se compra no lo hace diferente.
Solo deja al descubierto una paradoja que merece ser cuestionada.
¿Te atreves a encontrar las 5 diferencias?









